junio 18, 2010

Reflejandos

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:


Sr.Dolcka
Presente:
Reflejandos

Yo las iba contando mientras el viento me cercenaba.

Tres mil ochocientos noventa y uno, dos mil dos, tres mil dos gotas de líquido amniótico. Rebalsa la vida a chorros rebalsa, hacia adentro con total parsimonia, queda todo hacia adentro, cada vez que miro en ti el espejo roto.

La ventana espejo nos mira mientras la vemos, nos vamos mientras se virtualizan nuestros cuerpos, el paisaje y las huellas. Pero nuestros rostros se han quedado estancados en el techo de la cueva, y el espejo nos sigue siguiendo, nos estorba las siluetas reflejadas, cuanto nos estorba.

Cuanto nos es cueva, aun cuando la cueva ha quedado tan atrás, con su tan espejo y tan nuestros los rostros en el techo. Todo el paisaje ante nosotros es tan cueva como la cueva. Ya no recuerdo tu rostro ni el mío junto al tuyo o viceversa, ya no nos recuerdo, pero la cueva quizá nos recuerda, es muy probable ya que nuestros rostros en el techo.

Llegué a cero, el vacío se ha completado, porque en la bolsa ya no queda, ya no queda una, sino cero gotas del líquido amniótico. La vida se ha ido. Hacia adentro estamos nosotros, cada vez que miro quedamos nosotros sin rostro.

El espejo después de delinear nuestras huellas alejándose, ha quedado ciego de nosotros. Nosotros habremos perdido los rostros, pero hemos ganado el rastro que indiscutiblemente seguiremos para volver a la cueva del espejo, ventana. Indiscutiblemente daré cuenta atrás para llenar la balsa con nuestra esencia de vainilla, y le reclamaré al techo nuestros rostros.



Conde Lakieusfind.