marzo 18, 2009

Eslación

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
Presente:
Eslación

Hace mucho tiempo que de esta estación han partido los soldados rumbo a campos de insolación, donde si la sangre era obligada a abandonar los cuerpos, la sequedad y el calor la evaporarían cuanto antes, cuanto antes lleguen las moscas y sus larvas, los gusanos y su rapiña.

En ese mismo tiempo los hombres, algunos con la piel de papel y otros con la suya de bronce, de rostros barbudos y lampiños según la raza, han puesto a sus espaldas los fusiles, la munición a la cintura y en la mochila las cartas de los padres, hermanos e inclusive los hijos. Se han llevado también sus pechos de carne, que pronto sembrarían los desiertos, el chaco y el pajonal, si no bien la retirada.

Ya han pasado varias locomotoras y cientos de hojas de calendario, pues es que a esta estación han llegado chiquillos ajenos a la sed y a los encuentros con el enemigo, arrastrando entre sus pies maletas y maletines que guardan trajes coloridos, atiborrados de lentejuelas, bisutería y joyería de la más alta calidad entre el comercio popular.

Han llegado también las chiquillas quisquillosas, reilonas y macanudas cargando a sus hombros maletas y maletines que guardan trajes coloridos, atiborrados de lentejuelas, bisutería y joyería de la más alta calidad entre el comercio popular. Además llevan consigo su fe y plegarias que no siempre piden por el regreso de aquellos que de esta estación han partido rumbo a campos de insolación.

Hace mucho tiempo que a esta estación han llegado los soldados insolados, sin sangre e inclusive algunos sin cuerpo. La sequedad y el calor les han evaporado la juventud o la vida de sus rostros cuanto antes, cuanto antes lleguen las madres, las esposas, las hermanas y las hijas.

Después de varias danzas, embriaguez y cientos de peregrinajes folklóricos, es que a esta estación han llegado entre otros, los cascabeles atados a las botas forradas con hilos de fantasía, las suelas desgastadas por tanto zapateo, salto y zapateo, zapateo… la marcha, en formación vamos a subir al tren, arreglarse el kepi indio, ajustarse bien las abarcas que el batallón está formando, fusil al hombro… al hombro el maletín con las piezas de este año que tanto les ha gustado a los turistas y que artesanos de nuestra tierra han confeccionado con tanta devoción y cuidado… y cuidado con las piezas de artillería que arteros de otras tierras han fabricado, mantener siempre limpia y afilada la bayoneta que en el asalto nos puede salvar la vida…

En algún vagón, así como en la retaguardia asediada por el cerco esta la banda, el himno, el bailecito, pero es entre todos que se sabe cambiar en el momento adecuado, el tambor por el mortero, la trompeta por el revólver, la vida por un pedazo de tierra, el polvo por otro.

Conde Lakieusfind.