noviembre 18, 2008

Suceso: La primera Mujer

Te negaré tres veces antes del amanecer, te negaré tres veces antes de que cante el gallo. Te abrazaré treinta y tres lunas antes de tocar tus piernas, te abrazaré treinta y tres lunas antes de tocar tu nuca. Me enrollaré trescientas treinta y tres veces en tu lengua viperina, me enrollaré trescientas treinta y tres veces entre tus ojos hipnóticos.

Revolución, llegaré antes del amanecer.
Y aunque llegué contigo, una revolución haré sin tus brazos, una revolución haré sin tu hombría, una revolución haré sin ti.

Te cortaría dos veces los pies, te cortaría dos veces también el vientre. Te abandonaría veintidós veces antes que a la Luna, te abandonaría veintidós veces antes que a la vía láctea. Me olvidaría doscientos veintidós mares y lagunas tu rostro, cabello y perfume; me olvidaría doscientos veintidós mares tu rastro sur sobre la arena azul.

Revolución, pariría de pie si fuese necesario.
Y aunque tu semilla, una revolución daré a luz sin tu sombra, una revolución daré sin dolor, una revolución daré sin ti.

Te expulsaré una sola y unívoca vez de mi paraíso, te expulsaré una sola vez de mi compañía. Te reemplazaré once veces con una de mis costillas, te reemplazaré once veces con la ayuda del cielo. Me multiplicaré ciento once veces en la Tierra y maldeciré ciento once veces tu nombre: Lilith.

Dolcka
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junio 18, 2008

Valpuernidad

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
Presente:
Valpuernidad

Belleza pura, pura belleza.

Estar aquí, desde hace un tiempo se ha vuelto etéreo, consagrador y valpuerno.

La montaña ha mutado y el cielo ha bajado, los papeles han invertido sus esencias, pues lo rojizo del cielo que degrada en todos sus matices, invocan al claro oscuro, como de llamas que me abrazan, como locura que abraza, como del fuego quedará brasa.

Ya nada duele alrededor de estos instantes, ni siquiera el instante mismo. La sangre de este páramo fluye desde sus ríos que suben del cielo hasta mi aorta, todo en un mismo sentido. El viento atrevido, va besando todo cuerpo que encuentre en sus rutas, y las rutas no escatiman sonrojes formando todas juntas y algunas separadas, una constelación de otoños, de labias, que al caer no encuentran su suelo, haciendo de sus búsquedas una danza en espiral que aspira a sostener todo aquello que ha de tener. Aquí es mi universo mientras este entregado a su inverso.

Rojo, rojo sigue el cielo que es montaña, la montaña que es también el cerro, cerro que es naranja.

Azul, azul sigue el suelo que es espacio, el espacio que es también el vacío, vacío que es marino.

Aquí es su inverso mientras este entregado a mi universo. Nubes fantasmales atraversan entre ellas coros y relatos de sitios que han llovido, formándose entre ritmos de ska, reggae y salsa, una verdadera tormenta antillana de cánticos a cántaros, pero sin llantos que mojen; los rayos invisibles y los truenos saben a tumbado y conga, pero el fondo… el profundo, el hondo del cielo, la sensación del vacío constante carece de la nada, porque ahí abajo está lleno de todo, incluida la montaña. Se habrán invertido los sentidos, pero el vasto jamás dejará de ser el vasto, y la piel jamás dejará de ser polvo.

El espacio es el mismo, pero aún así la inversión de los papeles no ha sido en vano, ya que esta existencia burocrática -después de haber cumplido ciertas normas- me ha puesto en el centro de los reflejos, es aquí donde cumplo mi parte del trato, parte de mi astral, y disfrutaré de esta eternidad de instantes.

Estar aquí, desde hace un tiempo se ha vuelto etéreo, consagrador y valpuerno.

Belleza pura, pura belleza.

Estar aquí, desde hace un tiempo se ha vuelto etéreo, consagrador y valpuerno.

La montaña ha mutado y el cielo ha bajado, los papeles han invertido…

Conde Lakieusfind.

marzo 18, 2008

Tuberculosis de Tropa

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
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Tuberculosis de Tropa

Es algo nuevo, supuse que con esto me sanaría del olvido, puesto que si en algo resultó, fue sobre mi sangre. A borbotones la escupo, tengo una grave tos cada tres lunas y cada treinta y tres soles, es la única fiebre que afecta un poco al corazón y otro poco a mi pechera. Sangran estos labios, labios que no son míos. Mi mente sin forma llora sangre a través de esta boca; ayer estuve saludable desde mi última muerte y escribí esta carta.

Tengo una especie extinta de tuberculosis. Mi cuerpo, antes de carne es ahora de metal bronceado, inclusive mi ropa, las botas y así también mi caballo están metalizados. Estoy también prisionero, no solo por este cuerpo rígido y oxidado, sino por la Historia que me encadena a libros mal interpretados, que de vez en cuando otorga los arreglos florales respectivos.

Aun así el olvido es hondo, solo los nobles caballeros de verdadera extirpe darían su única vida para proteger a este enfermo, pero hasta la eternidad no se los permitiré, sería muy vacío dar la vida por un cuerpo hueco y sin pupilas, que con espada en mano no hace mas que señalar hacia el Sur; pues aquella vida de luchador la otorgué a mis cinco bellas razones ilógicas.

Plazas, avenidas, gentío sin rumbo y aniversarios nacionales comando ahora, pero nadie escucha a esta boca soldada. El enemigo ha hecho mella, la moral de la tropa está dispersa, y yo expectante y expectorante desde esta altura me hundo en la tuberculosis, algo habrá que hacer... de nuevo.

Conde Lakieusfind.

enero 18, 2008

Astralopitecos

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
Presente:
Astralopitecos

Las piedras gritan cuando nadie pasa. Las luces amarillentas avejentan el paisaje, las cuadras y las esquinas. Mi Ajayu se sienta bajo el contraluz que guía hacia la guarida de Ella. A veces la lluvia también cae, entre esas veces se acumula fría y granizada en su terraza. Algunas ventanas palpitantes condensan orgasmos o reproches según la ocasión. Del fondo de este sitio escapan tonadas, zapateos y músicas de algún piano “encuecado”, también pasan corriendo los Káris ocultando sus variados aspectos de la luz de La Maya.

Ladrillo y adobe se intercalan uniendo aires y separando gritos, recuerde que las piedras gritan cuando nadie pasa. Las puertas de madera oriental, teñidas por el alumbrado público, guardan entre sus detalles cincelados vibraciones y rastros kármicos de cuanto ente las haya atravesado, cobrándose así una especie de impuesto por haberlas desgarrado de la tierra.

Cada dieciocho, zampoñas, laúdes y concertinas lloran sus melodías desde el taller del Maestro, que hace tanto ya ha dejado de fornicar con sus artes. A las veintiuno de cada dieciocho mi contraluz es ocupado por un tal Eros y su Chinasupay, que en sobrenaturales borracheras, beben cuanta alma incipiente pase entre sus escombros.

Casi al amanecer, cuando las mentes despiertan mientras sus carnes siguen adormecidas, algunos de acá gozan con banquetes de sueños y en alguna que otra lanzan señuelos en forma de pesadillas. Mi contraluz se vuelve cada vez más luz y solo queda despojarme de cualquier color que intente barnizar mi esencia.

Conde Lakieusfind.