noviembre 13, 2007

Infidbelia

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
Presente:
Infidbelia

Tan solo un supuesto era, la idea aún así fuera, dulce tentación, mi necesidad de ser infiel, a la Torre que confunde los deseos de mi lengua, deseos idiomáticos.

La puerta abierta del cuarto estaba, ella clara oscura revoloteaba entre casas, mansiones y pensiones, huesuda y encarnada a la vez, proseguía su viaje mortuorio sobre los arenales y ciénagas entre otras almas.

Aunque mi hora no era, logré llamar su atención.

Suavemente se posó entre mi marco y el suyo, era pues una pálida muy guapa. Vestía blancos harapos que luego desvistió sobre mi cama, desvistiéndome a mi; entre tanto su frío y su luz encandilaban los besos e intentos de caricias que yo intentaba simular. Entre rasguños y apretujones gemía su nombre “Viridiana”.

Ayer me limité a observarla, hoy aunque con temor la tenté, nos tentamos y por una fracción de presente logré pasar mi única lengua, mi único idioma, sobre su cuerpo. Sus manos que tanto dolor causan y que algunas veces liberan existencias, estaban entre las mías, neutras, sin maldad y sin oficio. Si de algo se aferró claro esta que no fue mi cuerpo, sino mi curiosidad.

La esperaré, ella volverá, solo y solo una vez más, luego se que me perderá en el sitio de donde vine, hasta ese instante, por medio de las existencias de los otros y los finales de ellos mismos, quedo empapado de su misterio y el deseo de poseerla una vez más, vez que será mi última.

Un supuesto ya no fue, la idea aún así fue, amarga decepción mi necesidad de ser fiel, a la Torre que confunde; fue entonces que la pálida, Viridiana, tal como es su trabajo, se llevó a una de mis soledades y en especial mi lealtad hacia Babel, estoy muriendo por partes.

Aunque mi hora no era, logré llamar su atención.


Conde Lakieusfind.