abril 10, 2007

Solifugio

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
Presente:
Solifugio

Gelatinoso pero áurico, emergió de las entrañas del volcán, la magma aún lo impregnaba, pero estaba decidido a permanecer unido a él mismo. Constaba pues de una pureza única, pureza forjada en el calor del vientre de la tierra.

Se deslizó con los demás, loma abajo entre esa sangre. El río-sendero lo volvía cada vez más duro por lo cual desde muy temprano no admitía mezcla alguna. Contaba pues con una pureza única.

La lluvia y el tiempo lo llevaron a las manos de los Hombres, todo por ese color de astro rey que exaltaba su condición del resto. Decidieron diluirlo con fuego de antorcha y darle forma a la luz de los rayos que caían como atisbando el delirio. Decidieron también no mezclarlo, porque poseía el orgullo y el tamaño adecuado para el propósito que le habían asignado.

Bailaron y cantaron alrededor de su brillo, exhalando humos de hierbas que se impregnaban en las paredes de piedra. Al final lo bautizaron con malignos venenos que chorreaban, como justificando su propia existencia para dejar de existir la de otro.

Cortó el aire, luego pasó entre los cueros de una guarida, enfiló entre las sombras y se incrustó sin resistencia alguna en el corazón de su víctima. La sangre tibia conocía por fin el veneno, pero sin tiempo alguno, al ver ese extraño pedernal, solitario en su nuevo refugio, intentó hacerse costra sobre la nueva textura, pero no lo logró, pues no se admita mezcla alguna.


Conde Lakieusfind.