octubre 16, 2006

Remémora

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
Presente:
Remémora

Esta vez me estacioné. Seguí al cardumen y me adherí a la herida como una rémora complaciente y fosilizante, así me adherí. También lo herí, lo partí y le di la espalda mientras lloraba por su nueva carga, pues me había acercado a la capa externa de su vientre y con esta nuca pegajosa de huella que mella, me anexé cual parásito viviente a su vientre, cual apéndice oportunista fuera de su vista.

Algunos días me alimentaba de sus sobras, otros días solo de su sombra. Algunas tardes el ambiente se agitaba, otras tardes le gritaba, pero siempre me ignoraba.

Viajamos grandes extensiones de agua seca pero nunca indagamos las profundidades oscuras del corazón escarlata del océano de miel, melosa sustancia al rededor que en los ojos se torna polvorienta.

Grandioso era el momento del salto revitalizante y emergente en el cual nos llenábamos de luz en un intento por alcanzar el cielo, pero él estaba atado al mar y yo pegado a él.

Nadie sabe como pasó, pero pienso que el hilo sin cerrojo se hundió un poco hasta su boca abierta, se enredo maliciosamente entre sus dientes y finalmente ató su lengua y clavo su estaca. Mi anfitrión estaba siendo estancado para luego alejarse con cierta violencia poética. Decidí entonces abandonarlo porque sentí miedo a lo externo de este sitio. Alguna piedra del fondo fue mi refugio momentáneo, me estacioné. Sentí de nuevo la calidez del cardumen y salí a posarme en un nuevo vientre.
Conde Lakieusfind.