abril 18, 2006

Una herida en la mala derecha


Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
Presente:
Una herida en la mala derecha

A veces creo o por lo menos creí, que era fácil lograr tener una herida no muy profunda en la mano derecha. Mi meta era tener un gran raspón superficial, lo tanto como un durazno a punto de ser degustado, así sin piel. No me hubiese gustado que se irrite, por que así sería una herida de color molesto, lo ideal sería una herida invisible. No es cobarde pensar que existiera por primera vez en la historia una herida no herida, pero a la vez herida; “Una herida siempre sangra o se irrita”. Estaba seguro de que la mía no tendría porque tener tales características morbosas.

Esta era una tarea difícil, primero porque no tengo sangre, esta se había evaporado. La sangre era pues requisito indispensable. Segundo, pues carezco de mano derecha, esta se había desvanecido en el desván, la mano derecha era pues requisito indispensable.

Sólo pido una herida en la mala derecha, una invisible... ¿Por qué nadie se acuerda de mí?... ¡de mi mano derecha!.

Conde Lakieusfind.

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