abril 28, 2006

Y yo quiero

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
Presente:
Y yo quiero

Qué quiero que quién me haga algo. Me quiero tengo pero te dejo y quiero.

Ese día la borrosa oscuridad me abrazaba, me enlazaba.

Lo que ahora quiero es simple. Siempre quise lo mismo, exigía lo mismo y siempre terminaba igual. Teniendo lo que comencé teniendo antes de que tuviese lo que después perdí.

Cuando creí que lo podía contener aunque sea algunos siglos, todo se convertía en segundos, segundos siglos después de los primeros.

Normalmente la noche caía sobre el atardecer antes de que este caiga sobre el día y de que mi cuerpo caiga sobre el amanecer.

Eso también era lo que quería y cuando lo tenía...

¿Cuándo lo fué?, ¿Qué es lo que tuve? ó ¿Qué es lo que quería?.

Eso también era lo que tenía y cuando lo quería...

La memoria aturdida dejaba que la borrosa oscuridad la abrazase, me encandilaba por completo aquel retrato. Pero hubo un instante ¡Claro!, era ese instante mínimo y transitorio, entre el placer de gozar por conseguir lo que siempre quise y el despojo de perder lo que quise siempre. He ahí se guarda todo este placer, o bueno, se guardó todo ese placer.

Y ¿Quién quiere lo que yo?. Si alguien se atreve a desear al menos lo que yo, avíseme de inmediato porque yo se lo agradeceré.

Conde Lakieusfind.

abril 18, 2006

Una herida en la mala derecha


Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
Presente:
Una herida en la mala derecha

A veces creo o por lo menos creí, que era fácil lograr tener una herida no muy profunda en la mano derecha. Mi meta era tener un gran raspón superficial, lo tanto como un durazno a punto de ser degustado, así sin piel. No me hubiese gustado que se irrite, por que así sería una herida de color molesto, lo ideal sería una herida invisible. No es cobarde pensar que existiera por primera vez en la historia una herida no herida, pero a la vez herida; “Una herida siempre sangra o se irrita”. Estaba seguro de que la mía no tendría porque tener tales características morbosas.

Esta era una tarea difícil, primero porque no tengo sangre, esta se había evaporado. La sangre era pues requisito indispensable. Segundo, pues carezco de mano derecha, esta se había desvanecido en el desván, la mano derecha era pues requisito indispensable.

Sólo pido una herida en la mala derecha, una invisible... ¿Por qué nadie se acuerda de mí?... ¡de mi mano derecha!.

Conde Lakieusfind.