octubre 16, 2006

Remémora

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
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Remémora

Esta vez me estacioné. Seguí al cardumen y me adherí a la herida como una rémora complaciente y fosilizante, así me adherí. También lo herí, lo partí y le di la espalda mientras lloraba por su nueva carga, pues me había acercado a la capa externa de su vientre y con esta nuca pegajosa de huella que mella, me anexé cual parásito viviente a su vientre, cual apéndice oportunista fuera de su vista.

Algunos días me alimentaba de sus sobras, otros días solo de su sombra. Algunas tardes el ambiente se agitaba, otras tardes le gritaba, pero siempre me ignoraba.

Viajamos grandes extensiones de agua seca pero nunca indagamos las profundidades oscuras del corazón escarlata del océano de miel, melosa sustancia al rededor que en los ojos se torna polvorienta.

Grandioso era el momento del salto revitalizante y emergente en el cual nos llenábamos de luz en un intento por alcanzar el cielo, pero él estaba atado al mar y yo pegado a él.

Nadie sabe como pasó, pero pienso que el hilo sin cerrojo se hundió un poco hasta su boca abierta, se enredo maliciosamente entre sus dientes y finalmente ató su lengua y clavo su estaca. Mi anfitrión estaba siendo estancado para luego alejarse con cierta violencia poética. Decidí entonces abandonarlo porque sentí miedo a lo externo de este sitio. Alguna piedra del fondo fue mi refugio momentáneo, me estacioné. Sentí de nuevo la calidez del cardumen y salí a posarme en un nuevo vientre.
Conde Lakieusfind.

agosto 14, 2006

No voy Babel

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
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No voy Babel

No deseaba ir, solo quedarme, pagar y mendigar, le dije. Pero Babel sabía que era una gran institución, tal vez la más grande que había en esa época, ella creía que por su tamaño iba a ser la más importante, pues no lo era, solo era una cuestión ideal de grandeza.

Gigante quizá. No, los gigantes aún no existían.

Babel era terca, obstinada y destinada a caer desde sus adentros. 


Visitaba la que sería su cripta desde muy temprano todas las mañanas, pero no quería saber nada más. Rondaba su espíritu a la vez que sus carnes caían, despojándose de su estela, al borde de la caída suprema. Una vez se acercó al jardín y dijo en voz alta, para que solo escuchara yo.

- Lo único que voy a extrañar, serán las alturas... lo único que voy a extrañar, serán las alturas.

Le quedaban algunos despojos de carne viva en sus pies, el momento había llegado, la sacerdotisa Babel estaba a punto de volver a sus escombros astrales, la caída a las alturas parecía prematura, y así fue que ella voló al abismo de la conciencia que había fabricado de sus peores sueños y mejores pesadillas.

...


Una noche en un largo sueño ella se presentó, se sentó y lloró, sus lágrimas eran secas, pero aún así me mojaban, la miré y le dije que tarde o temprano llegaría mi turno, mucho más violento, lo intuyo porque soy muy débil y necesito estar inseguro. Aún así mientras sus lágrimas me empapaban, mientras sollozaba, le expliqué que no tardaría en seguir sus pasos sobre la arena de la playa. 


Desde entonces no la he vuelto a sentir, y desde entonces nunca pude y nunca podré acompañarla. Tuve que mentir.



Conde Lakieusfind.

mayo 31, 2006

Patata al rostro

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
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Patata al rostro

La tarde se ponía sobre mi, pesada y anaranjada. El sol durazno no tardaría en durar más, o talvez menos. Menos mal que yo me sentía un poco piña, este rostro había resistido una riña. El primer golpe lo esperé con satisfacción.

Me merecía... me merecía una disculpa, pero sólo siguió la disputa y un puntapie que vacunaba una vez más esta nalga huesuda y desnuda a su agresor. El grosor del dolor engordaba mientras yo empalidecía y decía algunos murmuros de dolor. Aún así, fue mi rostro el que marcaba el rastro para el siguiente golpe que se venía al galope.

No sé bien si en realidad la tarde anaranjaba o eran mis ojos los que sangraban aquella imagen. Mientras trataba de despejar aquella duda, no pude despejar la patada más majestuosa que jamás me habían dado ninguno o todos. Mi voz se transformó en el coro que al unísono y en ahogado grito cantaba.

Sentí el golpe tan cerca y sabroso.

- Vaya patata! Pensé.

La bota transportadora del dolor que al topar en potente colisión contra este rostro, rozó levemente los labios y llevé un poco de su sabor con mi lengua.

No había duda. La patada venía de una patata, y sin vénia más que el rojizo paisaje, dejó entre ojo.

Conde Lakieusfind.

mayo 08, 2006

Sientate a mi helado

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
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Sientate a mi helado

Terca como Roma, odio tu nombre porque todos te conocen y nadie sabe quien eres, donde habitas, o que necesitas.

Deja que te muestre las estaciones, yo vivo en la estación del estado, tú vives en la estación del ser, yo estoy y tú eres, vives el testamento de tu propia vida, yo muero en el testamento de mi ajena muerte. Al leer esto te dirás.
- Este ser inútil y problemático vive obsesionado con la muerte. Y yo te digo.
- Este estado sublime y problemático muere obsesionado con la vida. Es mas, no tengo la verdad solo tengo la razón, para mi tú no eres una sola, eres varios seres que existen en un estado de ropas viejas y andrajosas quitandose entre ustedes para vivir el calor, para vivir el frío. Para los Hombres eres la solución, eres la verdad, eres la esperanza, ¿esperanza?, ¿para qué?, ¿verdad?, ¿de quién?, ¿solución?, ¿para qué?. Ven y sientate a mi helado, sientate a mi calor.

Amor escúcha, eres el resultado de los egos de cada una de esas mujeres y hombres, que creen que te conocen, eres la mentira para los otros y la verdad para los propios, sientate a mi helado, porque si de alguien escapo, es de tí. Te llaman Amor, pero no eres más que el deseo lujurioso de algunos, el egoísmo en su más grande expresión de otros, creen conocerte y solo algunos sabemos quien eres, la hipocresía de algunos, la ignorancia de otros. Sientate a mi helado corazón, y veamos a los mortales usándote y odiándome.

Conde Lakieusfind.

abril 28, 2006

Y yo quiero

Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
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Y yo quiero

Qué quiero que quién me haga algo. Me quiero tengo pero te dejo y quiero.

Ese día la borrosa oscuridad me abrazaba, me enlazaba.

Lo que ahora quiero es simple. Siempre quise lo mismo, exigía lo mismo y siempre terminaba igual. Teniendo lo que comencé teniendo antes de que tuviese lo que después perdí.

Cuando creí que lo podía contener aunque sea algunos siglos, todo se convertía en segundos, segundos siglos después de los primeros.

Normalmente la noche caía sobre el atardecer antes de que este caiga sobre el día y de que mi cuerpo caiga sobre el amanecer.

Eso también era lo que quería y cuando lo tenía...

¿Cuándo lo fué?, ¿Qué es lo que tuve? ó ¿Qué es lo que quería?.

Eso también era lo que tenía y cuando lo quería...

La memoria aturdida dejaba que la borrosa oscuridad la abrazase, me encandilaba por completo aquel retrato. Pero hubo un instante ¡Claro!, era ese instante mínimo y transitorio, entre el placer de gozar por conseguir lo que siempre quise y el despojo de perder lo que quise siempre. He ahí se guarda todo este placer, o bueno, se guardó todo ese placer.

Y ¿Quién quiere lo que yo?. Si alguien se atreve a desear al menos lo que yo, avíseme de inmediato porque yo se lo agradeceré.

Conde Lakieusfind.

abril 18, 2006

Una herida en la mala derecha


Cartas de un Fantasma con problemas existenciales:

Sr.Dolcka
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Una herida en la mala derecha

A veces creo o por lo menos creí, que era fácil lograr tener una herida no muy profunda en la mano derecha. Mi meta era tener un gran raspón superficial, lo tanto como un durazno a punto de ser degustado, así sin piel. No me hubiese gustado que se irrite, por que así sería una herida de color molesto, lo ideal sería una herida invisible. No es cobarde pensar que existiera por primera vez en la historia una herida no herida, pero a la vez herida; “Una herida siempre sangra o se irrita”. Estaba seguro de que la mía no tendría porque tener tales características morbosas.

Esta era una tarea difícil, primero porque no tengo sangre, esta se había evaporado. La sangre era pues requisito indispensable. Segundo, pues carezco de mano derecha, esta se había desvanecido en el desván, la mano derecha era pues requisito indispensable.

Sólo pido una herida en la mala derecha, una invisible... ¿Por qué nadie se acuerda de mí?... ¡de mi mano derecha!.

Conde Lakieusfind.